





Los primeros registros que tenemos de nuestra casa datan del año 955, en una mención que cita el lugar como “villa Decollatus”. La tradición oral de la comarca siempre ha relacionado el nombre de La Serra con los hechos ocurridos en 1714 en el pueblo vecino, pero la verdad es que sus raíces se remontan mucho más atrás. La masía actual y su arquitectura son de 1610, cuando se construyó sobre los restos medievales. Entre los elementos más distintivos destacan las torretas de vigilancia, que servían para la defensa y la protección. A lo largo de los siglos, la propiedad pasó por manos privadas y religiosas, e incluso fue ocupada por las tropas castellanas durante la Guerra de Sucesión..
Un Topónimo de raíces antiguas, muy antiguas
La Serra de Degollats aparece documentada como topónimo desde el año 955, y la primera mención al edificio es de 979: “…in apenditio de chastrum Merles, in terminio de villa vocitata Decollatus…”. El nombre “Degollats” proviene del latín decollo, que significa “degollar”, o de decollatos, que se traduce como “degollados”. Durante mucho tiempo se creyó que el nombre de la masía venía de los hechos del 1714, cuando un grupo de pradencs —gente de Prats de Lluçanès, el pueblo de al lado— se vengó de las tropas del felipista Bracamonte, después de que este incendiara el pueblo. Pero como veis, el nombre es mucho, muchísimo más antiguo.
De los Alodios Medievales a la Guerra de Sucesión
En el siglo XI, La Serra de Degollats ya tenía un papel destacable, cuando fue donada al Monasterio de Sant Pere de la Portella y, más adelante, pasó a depender del de Lluçà, con quien mantuvo una relación estrecha durante toda la Edad Media. A lo largo de los siglos, fue cambiando de manos entre instituciones religiosas y propietatios privades, y acabó siendo ocupada por las tropas de Bracamonte durante la Guerra de Sucesión. Su ubicación, entre la Vall de Merlès y Prats de Lluçanès, la convertía en un lugar estratègico.
Arquitectura con Carácter
La masía actual se levantó en el siglo XVII sobre los restos medievales. Tiene muros de piedra, torres defensivas y un portal imponente decorado con símbolos solares y religiosos esculpidos en la piedra. Es una casa grande, sólida, con muchas ventanas, aspilleras y un patio cerrado que la rodea. Un edificio con personalidad, de los que hablan por sí solos.
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